Escápate.


"Cuando nos sentimos vulnerables somos nosotros mismos los que elegimos el camino a seguir. Al ser seres sociales, la mayor parte de la humanidad decidiría dejarse arropar por alguien en situaciones así, de vulnerabilidad. El problema aparece cuando no encuentras a nadie y nadie te busca a ti.


Me desperté con ese pitido en la cabeza, el que hace parecer que ésta sobrevuela por encima de ti. Con ese entumecimiento en las piernas. El día anterior probablemente recorrería 20 kilómetros sin apenas descanso. Tenia la boca como la suela de un zapato, y la verdad que una ducha no me vendría mal.


Desde el contagio no he vuelto a saber nada de nadie. Nos pidieron aislarnos. Al principio no estaba tan mal, en casa con la familia y procrastinando por todo lo alto. Lo peor fue cuando nos “aconsejaron” que no tuviésemos contacto con nadie, ni en tu propia casa. 
Las líneas colapsaron. Todo el mundo quería sentirse acompañado. Ya sabes, menos vulnerable.

La gente enloqueció y el virus se cargó a más de la mitad de la población. 

El gobierno no tenía tiempo, habían reaccionado demasiado tarde por lo que buscaron voluntarios que quisieran probar las vacunas. Era eso, o morir todos.

Una semana después los infectados habían subido un 45%, además de haber causado una reacción agresiva en las personas que decidieron probar esa vacuna. Ahora su mero roce te contagiaba. Desarrollaron una extraña fuerza que les impedía hacerse con ellos. Sus pieles ya no tenían vida y sus ojos estaban mas vacíos que sus almas. 

Yo sigo pensando que saben a ciencia cierta que es el fin.

Cinco meses desde que todo esto se volvió un caos. Dormir en gasolineras es algo a lo que una se acostumbra. Y lo digo como si tuviera donde elegir."

C.

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